Cuánto cuesta transformar tu hogar en una smart home: guía de precios y opciones

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Cuánto cuesta transformar tu hogar en una smart home: guía de precios y opciones

¿Cuánto cuesta convertir tu casa en una “smart home”?

Una casa inteligente es aquella en la que los distintos sistemas que la componen se pueden manejar de forma remota, integrada y coordinada; ¿cuál es el costo?

28 de febrero de 2026
21:04
7 minutos de lectura

Una smart home o casa inteligente es una vivienda equipada con dispositivos interconectados (IoT) que permiten automatizar, gestionar y controlar remotamente funciones como la iluminación, climatización, seguridad y electrodomésticos. Se gestionan desde un smartphone, voz o hubs centrales, buscando mayor comodidad, ahorro energético y seguridad.

Pero lo que se conoce como smart home es un concepto muy amplio que depende de la cantidad de rubros que uno incluya, explica Darío Kasvin, CEO de Haustech. “El mayor costo de una casa domotizada tiene que ver con el control de iluminación porque uno tiene que colocar, por cada circuito de luz, un módulo. Eso es lo que claramente define en gran parte el presupuesto”, dice. Y detalla que un factor que influye en lo que tiene que ver con la iluminación es si se trata simplemente de encender o apagar la luz o de regular su intensidad. “Cuando en una casa solamente se quieren hacer encendidos y apagados de iluminación sin atenuaciones de luces, el presupuesto es diferente porque los módulos cambian sus costos”. Sin embargo, si se considera regular la luz y se contempla no solo la iluminación sino también la apertura y cierre de cortinas, climatización y todo lo relacionado con el audio, se podría hablar de un promedio de **US$100 por metro cuadrado**.

Controlar desde el celular las luces de la casa, la climatización, el cierre de las cortinas, el riego del parque y hasta la música que se quiere escuchar en el ambiente. Por su parte, Gustavo Acevedo, gerente comercial de Intelhome, aclara que una smart home no es solo una casa llena de gadgets ni de dispositivos que se controlan desde el celular. Es una vivienda donde distintos sistemas están integrados y pueden funcionar de manera coordinada, automática o remota. En una casa inteligente se pueden automatizar: escenas de iluminación que cambian según el momento del día; apertura y cierre de cortinas; regulación de calefacción y aire acondicionado; riego de jardines; filtrado de piletas; control de temperatura del agua; acceso y seguridad mediante cámaras y alarmas; encendido de equipos de TV y audio o electrodomésticos, y un sistema de limpieza por aspiración central. “Todo puede manejarse desde teclas especiales, pantallas, una aplicación o asistentes de voz, como Alexa, pero también puede funcionar en segundo plano, sin que el usuario tenga que intervenir constantemente”, advierte.

La importancia de la planificación

Para Kasvin, uno de los aspectos más importantes en la domotización es el proyecto de iluminación. “De nada sirve que podamos controlar la iluminación si alguien no pensó previamente el proyecto”, enfatiza. En este sentido, resalta que es fundamental priorizar la manera en que se va a iluminar: que la luz sea cálida o fría, según el caso, y que si el piso es oscuro se necesite más luz, por ejemplo. “Primero tiene que haber un proyecto de iluminación y después se coloca el sistema de control como segunda instancia”, reitera. Esto aplica generalmente a todos los rubros de la casa, por lo que asegura que es muy importante que los asesores que trabajan en el proyecto estén coordinados.

En rasgos generales, en la parte eléctrica, la domótica es cada vez menos invasiva a nivel de cableado y más inalámbrica. “En el caso eléctrico hay una previsión que básicamente hoy ya todos hacen. Incluso en una casa donde se quiera dimerizar o regular la luz, es necesario llevar el neutro o cable azul a las cajas”, señala.

Con respecto a lo que se necesita para controlar los sistemas, el CEO de Haustech advierte que cada sistema tiene su forma de integración:

– En iluminación, se necesita un módulo por cada circuito o por cada efecto.
– En el caso de las cortinas, depende de si ya vienen con control remoto. Si las entregan con control remoto, se utiliza una interfaz que copia o trabaja con la misma frecuencia que ese control remoto.
– En climatización, hay que diferenciar lo que es piso radiante, que normalmente tiene su propio sistema y termostatos. En esos casos, hay que cambiar los termostatos por modelos compatibles, normalmente por wifi, que puedan integrarse al sistema.
– Si se trata de aire acondicionado, existen distintos sistemas. Si son sistemas centralizados, existe un módulo que permite controlar todos los equipos con un solo módulo de integración. En el caso de los splits, por cada equipo se coloca un lector infrarrojo que copia la señal del control remoto del aire acondicionado y lo integra al sistema.
– En cuanto a la seguridad, depende del tipo de sistema de alarmas que se instale. Existen drivers que son pequeños softwares que se integran con el sistema y permiten incorporar las alarmas.

“La idea es que haya un solo aplicativo, una sola app en el celular, desde donde se manejen todos los dispositivos”, sostiene Kasvin.

Efectivamente se puede estar lejos de la casa y preparar la calefacción o el aire acondicionado para que climatice los ambientes antes de llegar. Coincide Acevedo en que tan importante como la tecnología es la planificación: “Una casa inteligente bien resuelta se piensa desde el proyecto, porque requiere integrar las distintas áreas de la vivienda”.

Para esto, recomienda pensar en un proveedor con trayectoria y buenas referencias, tener un proyecto con planos e información técnica completa, un acompañamiento en el proceso de la obra y una infraestructura adecuada de cableado, dado que considera que las soluciones inalámbricas suelen ser apropiadas solo para casos puntuales. También son fundamentales las interfaces simples para cualquier perfil de usuario y la utilización de sistemas compatibles entre sí. “En departamentos pequeños pueden utilizarse soluciones inalámbricas más sencillas. En casas grandes se suelen emplear sistemas profesionales más robustos y escalables”, recomienda.

Los beneficios

En cuanto a los beneficios de tener una smart home, Kasvin aclara que la domótica sirve si es simple y si la pueden usar todos. “No debe ser algo complejo, porque ya bastante implica construir y mantener una casa como para que además la tecnología complique. Si no es simple, no sirve”, señala.

Destaca la utilidad de estos sistemas, por ejemplo, en una casa grande donde se puede hacer un apagado general de todas las luces sin tener que recorrer los ambientes porque se hace desde un solo botón o incluso por programación horaria de forma autónoma. “También se pueden bajar las cortinas automáticamente cuando se pone el sol o hacer un ahorro energético en climatización, evitando dejar la calefacción encendida cuando uno se va de la casa”. Se suelen programar rutinas, por ejemplo, que todas las mañanas se apaguen automáticamente las luces porque ya es de día y no tiene sentido que queden encendidas, ejemplifica. Aunque inicialmente puede llevar tiempo configurar esta casa inteligente, una vez que funciona, todo se vuelve mucho más práctico y ágil en el uso diario.

“Los beneficios más claros son el confort y la practicidad”, añade el gerente comercial de Intelhome. Con la domótica, la casa se adapta a la rutina de quienes la habitan. También destaca el impacto en la eficiencia energética, porque se evitan consumos innecesarios, y en la seguridad, al integrar tecnologías a alarmas, cámaras y controles de acceso, que pueden monitorearse y controlarse de manera remota. “En viviendas de cierto nivel, además, se convierte en un diferencial inmobiliario: una casa inteligente se percibe más moderna, organizada y valiosa”, finaliza.

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