
A pesar del blanqueo, los dólares del colchón aún no llegan al mercado inmobiliario
Por años, el «colchón» fue uno de los grandes protagonistas silenciosos de la economía argentina, en especial, del mercado inmobiliario. Con el blanqueo de capitales del gobierno de Javier Milei, en sus distintas etapas, el sector puso grandes expectativas que aún no se concretaron.
Desde el 1° de enero de 2026 comenzó una nueva etapa para los dólares blanqueados en el último régimen de regularización. Con la liberación de los fondos depositados en las Cuentas Especiales de Regularización de Activos (CERA), se estima que alrededor de US$ 20.000 millones quedará disponible para ser utilizado sin restricciones.
Si bien no se espera un impacto inmediato y masivo, se estima que una porción importante de ese capital podría canalizarse hacia el mercado inmobiliario, en particular en operaciones vinculadas a vivienda. Se espera que muchos se inclinen al ladrillo por la seguridad y rentabilidad más que por la volatilidad de las inversiones financieras.
Estamos esperando una reactivación importante. De hecho, ya estamos observando movimiento y un crecimiento en la cantidad de consultas ya sea para la compra de propiedades como para hacer grandes desarrollos», cuenta Haydée Burgueño, titular de la inmobiliaria homónima con más de 30 años de trayectoria en el mercado.
Sin embargo, Germán Gómez Picasso, uno de los titulares de la plataforma Reporte Inmobiliario, dice que «es precipitado sacar aún conclusiones. Hay que tener en cuenta que el público que maneja esas cantidades de dinero en enero y febrero lo más probable es que esté de vacaciones y hay que esperar a marzo para ver si el mercado se mueve».
«No creo que se venga un aluvión ya que pasamos por varios blanqueos y muchos de los que querían invertir en propiedades ya lo hicieron.»
Lo que pasó hasta ahora
Durante 2025, el impacto fue mucho más limitado de lo que se esperaba. No hubo un flujo masivo de dólares hacia el mercado. Aparecieron operaciones puntuales en compraventa de usados con tickets relativamente bajos. Desarrolladores y comercializadores coinciden en que, en términos generales, los dólares del colchón no se volcaron de manera significativa a la obra nueva ni a proyectos en etapa de desarrollo.
«En esa oportunidad, a diferencia de otras medidas similares, como los blanqueos anteriores, no tiene una fecha de vencimiento.» En esos casos, el plazo limitado hacía que la gente se apurara a tomar decisiones; acá eso no sucede, sostiene Damián Tabakman.
El presidente de la Cámara de Desarrolladores Urbanos (CEDU) aclara que, por ese motivo, no hay una sensación de urgencia en las operaciones. A lo que se suma que la época del año tampoco ayuda. De todos modos, es una herramienta positiva. Que esté vigente es una buena señal y, con el tiempo, seguramente se va a ir utilizando cada vez más.
Para Leonardo Rodríguez Nader, CEO de CMNV Comunidad de Inversión, la razón de por qué el blanqueo no repercutió es simple: «el ahorrista argentino sigue percibiendo un alto nivel de riesgo normativo y fiscal. Mientras no exista una regla clara, estable y de largo plazo, el capital informal prefiere seguir inmóvil antes que exponerse».
El ladrillo vuelve a posicionarse como reserva de valor
En 2025 ganó protagonismo el flipping de departamentos (reacondicionar y vender) que ha sido excelente inversión para muchos visionarios, y también en unidades para renta por su revalorización, en zonas como Palermo, Villa Devoto, Belgrano, Recoleta y Caballito, dice Saleh.
Desde el lado de los desarrolladores, el blanqueo impactó en el usado. «En lo nuevo, por diferencias de valor, todavía quedábamos retrasados. Para el 2026 la ecuación seguro va a cambiar, porque ya usado, a precios regalados, no hay más», sostiene el presidente de la Asociación de Empresarios de la Vivienda (AEV), Carlos Spina.
Para finalizar, la tendencia en el mercado inmobiliario parece mostrar que, aunque los dólares del colchón aún no se han movido de manera significativa, hay una expectativa de reactivación que podría manifestarse en el corto plazo, especialmente a partir de marzo.
Fuente: Liliana Carbello