Descubre la fascinante historia de la casa donde asesinaron a un caudillo y que fue pionera en tener agua corriente

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Descubre la fascinante historia de la casa donde asesinaron a un caudillo y que fue pionera en tener agua corriente
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La historia detrás de una casa con historia: asesinaron a un caudillo y fue la primera en tener agua corriente

Sede de importantes hechos históricos y de un asesinato legendario, la casa también contó con un adelanto tecnológico pionero para la época.

10 de enero de 2026

19:27

7 minutos de lectura

Palacio San José

La primera casa del país que tuvo agua corriente se encuentra en la provincia de Entre Ríos. Esta residencia, conocida por haber sido habitada por Justo José de Urquiza, primer presidente constitucional de Argentina, también es famosa por ser la primera en contar con agua corriente.

En el año 1856, se estaba llevando a cabo la segunda de las tres etapas de construcción de la casa, y fue durante este período que se iniciaron los trabajos para instalar agua corriente en la residencia. Las cañerías llevaban agua a la cocina, la sala de baños ubicada en el Patio de Honor y otra habitación de la casa. “Esta circunstancia denota la presencia de adelantos tecnológicos en la residencia que no eran comunes en esa época”, asegura el Dr. Luis Ángel Cerrudo en su libro “El Palacio San José, casa del general Urquiza”.

El Dr. Cerrudo, quien fue director del Palacio y decano de la Facultad de Ciencias de la Comunicación y de la Educación de la Universidad de Concepción del Uruguay, aclara que además de las cañerías, la obra utilizó diversos aljibes, sistemas de recolección de agua de lluvia en los patios, bombas y malacates para garantizar la provisión de agua.

La casa comenzó a construirse en 1848 por los arquitectos italianos Jacinto Dellepiane y Pietro Fosatti. El Palacio San José fue la residencia de Justo José de Urquiza, gobernador de Entre Ríos y primer presidente Constitucional Argentino.

Según datos de Agua y Saneamientos Argentinos (AYSA), trece años después, el 4 de abril de 1869, se habilitó el primer sistema de agua corriente del continente americano en Buenos Aires, un sistema primitivo que transportaba agua desde el Río de La Plata a través de caños. Con esta incorporación, “Buenos Aires se convierte en la primera ciudad de América con instalaciones de filtros de purificación”, agregan desde AYSA.

El gran emprendimiento nace como consecuencia de la epidemia de cólera que asoló el país durante el siglo XIX. La casa del caudillo entrerriano ya contaba con adelantos tecnológicos que contribuyeron a hacer del lugar una monumental obra arquitectónica.

Una casa llena de historia

La residencia de Urquiza fue declarada Monumento Histórico Nacional el 30 de agosto de 1935 y, un año después, se convirtió en museo, donde se conserva gran parte de los objetos y mobiliario de la época. También es conocida por ser el lugar donde asesinaron al caudillo, un 11 de abril de 1870, y aún se conserva la mancha de sangre de la víctima en una de sus puertas. Además, fue visitada por importantes personalidades de Argentina, como Domingo F. Sarmiento y Bartolomé Mitre.

Entre las paredes de esta casa se firmó la primera Constitución Nacional en 1853. 141 años después, el 24 de agosto de 1994, fue jurada la Constitución Nacional reformada de ese año.

La residencia, ubicada en la Ruta Provincial Nro 39, a 30 km de la ciudad de Concepción del Uruguay, se construyó en medio del monte entrerriano y cuenta con 38 habitaciones, dos jardines, 40 hectáreas de parque, un lago artificial y una capilla decorada por el pintor Juan Manuel Blanes.

La casa exhibe una arquitectura poscolonial, con un diseño que se levanta en torno a un patio cuadrado, y un zaguán que marca el ingreso a la vivienda. Las dos torres en los extremos de la casa son visibles desde lejos.

Otros adelantos tecnológicos de la época

El lago artificial, ubicado en el parque posterior de la residencia, tiene una extensión de 180 por 120 metros y una profundidad de cinco metros. Un sistema de bombeo extraía el agua de una laguna cercana para mantener su nivel.

Durante la tercera etapa de construcción, Urquiza encargó una nueva cocina, realizada en 1864 por el herrero Tomás Benvenuto. La cocina contaba con tres hornos y cuatro hornallas, con tapas en los hornos que permitían regular la temperatura necesaria para cada tipo de cocción.

Entre las esculturas que sobresalen en la casa, se encuentra la pila de mármol de Carrara para agua bendita, que llegó a la residencia en 1857.

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Fuente: María Josefina Lanzi

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