«`html
Los amenities con los que sorprenden los edificios: desde los más insólitos hasta los que funcionan como un Tinder
LOS AMENITIES DEJARON DE SER UN AGREGADO PARA CONVERTIRSE EN EL CORAZÓN DE LOS PROYECTOS PREMIUM, REDEFINIENDO LA FORMA DE VIVIR, TRABAJAR Y HABITAR LOS ESPACIOS
27 de febrero de 2026
18:02
Tiempo de lectura: 11 minutos
El mercado inmobiliario premium atraviesa una etapa de redefinición profunda en la que los amenities dejan de ser un complemento aspiracional para convertirse en un componente estructural de la experiencia residencial. La transformación surge de un cambio cultural más amplio: nuevas formas de habitar, el avance del trabajo híbrido, la búsqueda de bienestar integral y la consolidación de servicios que antes solo pertenecían al universo hotelero.
“Si algo nos ha enseñado la última media década, es que el paradigma del ladrillo como activo estático, murió”, sentencia Marcos Villanueva, CEO de Waves, una compañía dedicada al gerenciamiento, operación y administración de activos inmobiliarios de clase A/A+.
“Los nuevos proyectos ya no se definen solo por la calidad constructiva o la ubicación, sino por la sofisticación de los que llamamos la ‘capa blanda’: los servicios, la tecnología y la curaduría de experiencias que actúan como el tejido conectivo entre las personas y los espacios”, agrega.
Según reportes internacionales, los nuevos edificios se conciben como espacios flexibles, conectados y capaces de acompañar distintos estilos de vida, con amenities que aportan valor real al día a día de los residentes.
Esta tendencia se alinea con un mercado que prioriza la calidad de vida, la adaptabilidad y la integración de servicios que antes no formaban parte del repertorio de un proyecto residencial.
Para Alice Pfeiffer, gerente de sucursal Nordelta y Puertos de Achaval Cornejo, el punto de partida es claro: “En proyectos premium lo que se busca es calidad y que los amenities realmente sirvan”.
Su planteo sintetiza un cambio de época: ya no alcanza con sumar espacios por acumulación, sino que cada uno debe tener un propósito definido y un uso real por parte de los residentes.

El avance del trabajo híbrido es uno de los motores más visibles de esta transformación. La demanda de coworkings dentro de los edificios dejó de ser una tendencia incipiente para convertirse en un estándar en crecimiento.
Pfeiffer lo explica con claridad: “Los nuevos espacios de cowork en los edificios incluyen buenas salas de reuniones, cerradas y aptas para tener encuentros virtuales”.
La diferencia entre un espacio improvisado y uno profesional marca la frontera entre un amenity decorativo y uno que efectivamente mejora la vida cotidiana.
Los edificios que se proyectan incorporan cada vez más espacios multifuncionales que permitan combinar trabajo, ocio y socialización sin necesidad de desplazamientos constantes.
En paralelo, la lógica del hospitality —propia de los hoteles— se integra al diseño residencial, con servicios orientados a la experiencia, el confort y la atención personalizada, una tendencia que también se observa en los mercados de Estados Unidos y Canadá según el informe Emerging Trends in Real Estate® 2026 de PwC y ULI.

En la Argentina, esta convergencia entre bienestar, funcionalidad y servicio también se acelera.
Ya no se trata solo de un gimnasio básico, sino de espacios pensados para nuevas formas de entrenamiento, como calistenia, funcional o prácticas que promueven un estilo de vida más consciente.
Esta tendencia coincide con el crecimiento global de áreas deportivas y zonas de actividad física dentro de los edificios, que buscan fomentar hábitos saludables y reducir la necesidad de traslados.
Flexer también subraya un fenómeno que gana terreno: “Aparecen con fuerza los espacios de uso colaborativo y utilidad práctica, donde el concepto de compartir cobra protagonismo”.
Entre ellos, menciona un ejemplo que ya existe en desarrollos de alta gama: “Espacios con cajas de herramientas, que permiten a los residentes acceder a ellas sin necesidad de que cada uno las compre. Por otra parte, a través de la tecnología, se puede controlar el uso y hasta alquilarlas de manera organizada”.
Esta lógica de recursos compartidos dialoga con tendencias globales que apuntan a optimizar costos, reducir consumos y promover un uso más eficiente de los espacios y objetos.
“No se trata de tener solo áreas comunes sino también de dar servicios”, afirma Alex Sakkal, uno de los directores de la desarrolladora Nómada, que construye un proyecto mixto de US$75 millones en un lote de casi 65 metros de frente en la avenida Santa Fe al 4600 —a pasos de la calle Godoy Cruz— que además de departamentos tendrá un hotel, oficinas y hasta un polo gastronómico.
“Los proyectos tienen que resolverle la vida a la gente, por eso planteamos un ecosistema de servicios cotidianos como por ejemplo limpieza a demanda, paseadores de mascotas, alquiler de auto por día, bicicletas y actividades wellness, bajo un modelo pay-per-use. Todo lo podrán pagar desde una app”, detallan los desarrolladores.
La dimensión del bienestar también se extiende a las mascotas, que hoy ocupan un lugar central en la vida de las personas.
Flexer señala que “se suman amenities vinculados a los animales, que responden a una demanda cada vez más presente”. Desde pet spas hasta áreas de recreación específicas, como parte del nuevo estándar de los edificios premium.
En paralelo, los rooftops continúan su expansión como espacios sociales y de disfrute.
Pfeiffer destaca que “se están usando mucho las terrazas con livings, fogoneros, parrillas, buenas piletas in and out, piscinas calefaccionadas, todo lo que sea para mejorar la calidad de vida de la gente”.
Inicio | Actualidad | Amenities sorprendentes en edificios: desde los más insólitos hasta los que funcionan como Tinder