
Son argentinos y pasaron de lavar ropa en el microcentro a construir un hotel de lujo con forma de serpiente en la Patagonia
Dos emprendedores argentinos que ingresaron de manera inesperada al negocio de los alquileres y la hotelería
9 de marzo de 2026
01:01
Tiempo de lectura: 5 minutos
Sebastián Antich y Nery Aimale, dos emprendedores argentinos, sorprendieron al ingresar al negocio de los alquileres y la hotelería. Los expertos del real estate siguen siendo los referentes del sector, pero cada vez más jugadores nuevos, como ellos, se introducen en este mundo, aprovechando oportunidades y sorteando desafíos.
Su historia comienza en Barcelona, España, donde, por necesidad, comenzaron a subalquilar habitaciones en el departamento donde vivían. “Viendo que funcionaba, empezamos a hacer lo mismo con otros departamentos”, comparten. A su regreso a Argentina, la pareja se dio cuenta de que la oportunidad estaba en Buenos Aires, donde empezaron a administrar más de 80 departamentos.
Con el crecimiento del negocio, surgieron nuevos desafíos logísticos. Recuerdan: “Lavábamos las sábanas de todas las unidades en casa, no daba para más”. Para seguir creciendo, decidieron invertir en un espacio de dos plantas en el microcentro: un piso para un lavadero y otro para la administración.
Un cambio inesperado ocurrió cuando, justo antes de la inauguración, se declaró la cuarentena. “Invertimos todos nuestros ahorros y nos quedamos con cero ingresos”, relata Nery. Sin embargo, encontraron una solución: abrieron un lavadero de ropa al público, lo que les permitió sobrevivir durante la pandemia, aunque “no nos representaba”.
Con la flexibilización de las restricciones, decidieron abrir un restaurante que se convertiría en un éxito. Así nació Bocaabajo, un espacio donde la gastronomía se combina con una experiencia única, haciendo uso de las lavadoras como un sello distintivo que atrajo a personalidades como Ricky Sarkany y Tini Stoessel.
Sin renunciar a su sueño en el sector inmobiliario, notaron que el negocio de los alquileres turísticos comenzaba a decaer, lo que los llevó a explorar nuevas oportunidades en el interior del país. Encontraron potencial en Villa La Angostura, un destino cada vez más popular entre turistas nacionales e internacionales.
Un hotel con forma de serpiente en la Patagonia
La pareja eligió un terreno de 3739 m² en el barrio de Calfuco, un lugar atravesado por un arroyo y rodeado de bosque nativo. “El primer terreno que fuimos a ver nos enamoró”, aseguran. Junto a los estudios de arquitectura Del Puerto Sardin y Berson, diseñaron una estructura en zigzag que imita una serpiente, buscando crear una edificación sustentable que respete el entorno.
Su sueño está cada vez más cerca, con un espacio que combinará gastronomía, experiencias y hospedajes. La apertura del Hotel UMA será escalonada: en 2026 abrirán el restaurante, el spa y cinco habitaciones, y en 2028 estará completamente operativo.
Por Manuela Viñales